Trabalenguas, descuidos y palabras innecesarias

No se puede decir, como ya hemos visto, que en España falten lenguas para comunicarnos. Pero eso no es exclusivo de nuestro país, pues en cualquier otro se mezclan la lengua oficial con los dialectos, y de ahí con las habilidades lingüísticas, que dan lugar a esos complicados trabalenguas que sólo unos cuantos privilegiados son capaces de repetir incansablemente sin comerse ni trabarse en ninguna sílaba. Aunque a veces, las mayores torpezas no se cometen con el lenguaje hablado, como puedes comprobar:

Como ves, para nada sirve aquí la lengua, sea cual sea la de cada país de origen de estas personas que la cagan tan ostentosamente; y esto además es un aliciente, pues al tener diferentes nacionalidades, nos damos cuenta de que esto no es exclusiva de ningún lugar en concreto, sino que todos somos susceptibles en algún momento de tener descuidos y fallos que nos hagan pasar un momento de ridículo. Y además, sin tener que decir ni una  palabra.

Hay quien dice que el lenguaje corporal o simbólico vale más que las palabras; yo no sé si es así, pero está claro que cuando hablamos de una relación personal cercana como puede ser una pareja, no todo está en lo que decimos. Ahí entra en juego nuestra expresión corporal, y por supuesto, algo que muchos son maestros en poner en práctica: la erótica. Y no creas que esto es algo sin importancia, pues son muchos los expertos que hablan de que, la falta de ella en la pareja, puede ser el principio del fin de la misma.

Por supuesto que hay un lenguaje erótico, pero al parecer no es tan eficiente como cuando entran en juego otros elementos simbólicos; a no ser por supuesto que tengas un piquito de oro, y con tu labia seas capaz de llevarte al otro género a tu terreno con unas cuantas palabras bien dichas. En general, usamos el erotismo casi sin darnos cuenta, a veces con más buena fortuna que otras; y cuando lo hacemos adrede, no suele ser con el lenguaje, que a veces traspasa el erotismo para volverse claramente pornográfico. Es mucho más sutil si por ejemplo hacemos un regalo de aniversario, en el día de los enamorados, o simplemente para sorprender a nuestra pareja en un día cualquiera; estas cosas suelen funcionar muy bien, porque dan una idea clara de la importancia que concedemos a la otra persona, y casi que también la da de lo que esperamos recibir a cambio: una muestra de amor también simbólica, y no de palabra, ya me entendéis.

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De todas formas, nunca está de más usar nuestra lengua para darle un efecto erótico a nuestras palabras, pues pocos son los afortunados que tienen ese don, o que lo practiquen con asiduidad; y más en España, donde además existen tantos idiomas y dialectos para hablar y practicar. Así que animaros y aprovechad lo que nuestra tierra nos da con tanta generosidad.